Los derechos humanos deben adaptarse al nuevo orden mundial
En una suerte de revival posmoderno de los años treinta, la democracia retrocede globalmente y los tribalismos resurgen, mientras un puñado de “hombres fuertes” se disputan el mundo y el neofascismo avanza bajo el disfraz del populismo. Así como el movimiento de derechos humanos debió adaptar su agenda durante los “felices” noventa, ahora también deberá revisar sus prioridades.
