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08-03-2002

Geografia politica y modelo argentino

Indudablemente, la provincia de Buenos Aires ha jugado un rol en el ascenso de Duhalde a la presidencia: de allí surgió la coalición que actualmente gobierna el país. Esto puede verse con claridad en la alianza parlamentaria donde se originó la mayoría que ungió a Duhalde -peronistas y radicales bonaerenses- y en el elenco ministerial de la administración actual, compuesto en su casi totalidad por figuras de este distrito..
Por Julio Burdman

Indudablemente, la provincia de Buenos Aires ha jugado un rol en el ascenso de Duhalde a la presidencia: de allí surgió la coalición que actualmente gobierna el país. Esto puede verse con claridad en la alianza parlamentaria donde se originó la mayoría que ungió a Duhalde -peronistas y radicales bonaerenses- y en el elenco ministerial de la administración actual, compuesto en su casi totalidad por figuras de este distrito.
Desde el punto de vista ideológico, esta alianza bonaerense es natural y plena de sentido. Más allá de las divisiones partidarias, peronistas duhaldistas y radicales alfonsinistas coinciden en sus ideas económicas, particularmente desde la segunda mitad de los noventa, lo que pudo verse a nivel electoral desde 1997. En el incipiente debate "Convertibilidad vs. Devaluación" que comienza a surgir tímidamente por ese entonces, son los bonaerenses -coincidiendo con los alicaídos sectores industriales y sindicales, ahora llamados "productivos", basados fundamentalmente en este distrito- quienes de a poco van inclinándose por la segunda opción y quienes comienzan a bregar por un mayor proteccionismo comercial, y por la adopción de un estilo populista para contener la desesperanza y las necesidades de la gente.
Esta orientación política y económica de la Argentina de hoy, es entonces la que ha propuesto en particular la dirigencia bonaerense en los últimos años, pero tanto no el resto del país. No obstante, en la situación de fragmentación política y vacío de poder en que se encontró la Argentina tras la caída de De la Rúa, fue la agenda de la provincia de Buenos Aires -la más poderosa, y probablemente la más homogénea en lo ideológico- la que se impuso en la nueva Argentina regional del siglo XXI -una que se viene pareciendo cada vez más a la del siglo XIX.
Aunque la preponderancia de la provincia de Buenos Aires -dos de cada cinco argentinos son bonaerenses- sea una constante en la historia argentina, la geografía política del país sufre algunos cambios. Algunas provincias han crecido en población y otras se han contraído. Y la evolución política y económica de las mismas permite entender un mapa de la Argentina ya no en términos de muchas provincias sino de unas pocas regiones, con perfiles similares e intereses comunes. Lo que nos permite ubicarnos mejor en la complejidad argentina, y hacer una lectura aproximada de la política de hoy y de los próximos años.
En un esquema deliberadamente simplificado por razones de espacio, podemos distinguir 7 regiones políticas: la provincia de Buenos Aires, la Capital Federal, la Región Centro (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos), la de Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis), la del Noroeste (Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja), el Noreste (Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones) y la Patagonia (La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego).
Desde el punto de la influencia electoral, la mencionada provincia de Buenos Aires, que contiene el 38,2% de la población, es la de mayor peso. Siguiendo este esquema, la segunda en influencia es la región Centro, con el 20%.
La Capital Federal, como muestra el último censo, ha disminuido su influencia poblacional, y actualmente representa sólo el 7,6% del país. Deja de ser el segundo distrito electoral y se convierte en el cuarto, detrás de Córdoba y Santa Fe.
En términos relativos, en los años 90 las provincias que más han crecido fueron las más despobladas, favorecidas por regímenes de promoción industrial: Tierra del Fuego, Santa Cruz, San Luis y La Rioja. Pero en términos absolutos, las que más crecieron fueron las provincias más pobres del norte. El Noroeste hoy representa el 12,3%, y el Noreste el 9,4%.
Las provincias de Cuyo representan el 7,1% de la población argentina. Y la Patagonia, aunque ha crecido y ahora contiene el 5,5% de la población, sigue siendo la más vasta y la menos poblada de las regiones.
Desde el punto de vista político, pueden extraerse algunos perfiles característicos. En la provincia de Buenos Aires, como vimos, se impone un perfil populista que la ha caracterizado a lo largo de su historia, aún en tiempos de los conservadores.
En las provincias del norte, aún predominan los estilos personalistas y tradicionalistas de hacer política, con fuertes elementos caudillistas y clientelistas. Algunas provincias, cabe aclarar, los tienen más que otras: estos elementos están particularmente arraigados en las provincias del Noroeste, donde esta cultura política prevaleció desde los años de la colonia.
En las provincias del Centro -un concepto renovado, que incluye a Córdoba y Santa Fe, y con el que comienzan a identificarse los entrerrianos- subsiste una visión más moderna de la política local -menos clientelista y menos personalista que en el promedio nacional- y más "neoconservadora" de la política nacional. Esto puede decirse de peronistas y radicales en Córdoba y Santa Fe, más allá de las diferencias partidarias, y de las terceras fuerzas de centroderecha de ambas provincias, y también es una tendencia que puede observarse a lo largo de la historia política argentina.
De la región Cuyo puede decirse algo similar, aunque hoy presente realidades más dispares. La provincia pivot de esta región es Mendoza -probablemente el distrito más moderno del país, desde el punto de vista sociopolítico-, que comparte con Córdoba y Santa Fe las características mencionadas.
En cuanto a las provincias patagónicas, pese a ser las más nuevas, puede decirse que a grandes rasgos han recreado un estilo neopersonalista, menos tradicionalista pero similar al que caracteriza a las provincias históricas del norte. Esto ha sido favorecido por el marco institucional, ya que quien accede a la gobernación rápidamente se "apodera" del distrito: sistemas electorales mayoritarios, presupuestos centralizados, distritos chicos y un sector público que es el principal empleador de la provincia.
Por último, queda la Capital Federal, que es el distrito más particular del país. Con indicadores económicos y sociales similares a los del promedio de la Unión Europea, se ha caracterizado históricamente por nadar contra la corriente política nacional y por la generación de fuerzas políticas nuevas, de centroderecha y de centroizquierda, que surgen con intención de nacionalizarse pero acaban siendo partidos "porteños". Una aproximación al perfil político de la Capital incluye el rechazo al personalismo, las posiciones políticas "progresistas" de los sectores medios y las ideas de libertad económica de su clase media-alta.
En materia de política económica, ¿tienen las otras regiones del país preferencias diferentes de la bonaerense? Esta cuestión también es compleja pero permite algunas ideas preliminares.
Con algunas excepciones, el grueso de las provincias del norte -Noroeste y Noreste- son altamente dependientes del Estado nacional y tienen menores intereses creados alrededor de la política económica nacional, y algo similar puede decirse de las patagónicas, con excepción de las cuestiones relativas a los hidrocarburos.
La Región Centro, no obstante, sí reúne las condiciones estructurales para desarrollar una agenda propia en la política económica nacional. Tiene una economía diversificada y su producto bruto geográfico, analizado por sectores, es como el del país: un sector de servicios que representa más de la mitad de su economía, una estructura industrial y de comercio que sobrepasa el 25% de la misma -es decir, un poco menor que la de la provincia de Buenos Aires- y un sector agropecuario menor pero influyente. Si le incluimos Cuyo -formando una extendida "Región Central"-, el resultado es una región con potencial, con costos menores que los de Buenos Aires, estructuralmente autosuficiente y competitivamente preparada para exportar y crecer. Y que requiere, para ello, de una economía abierta e insertada en el mundo.
Alrededor de este concepto de la Región Centro como un nuevo polo de poder, con intereses regionales diferentes de los bonaerenses, puede darse la novedad de la nueva geografía política argentina. Paradójicamente, el conflicto regional del siglo XXI se asemeja al del siglo XIX, pero con signos opuestos, ya que podríamos asistir a un choque entre la agenda de una mayoritaria provincia de Buenos Aires, "populista" y más proteccionista en sus ideas económicas, y una Región Central como incipiente centro de poder político y económico -el único en condiciones de disputar el trono a los bonaerenses-, cuya agenda económica tarde o temprano pedirá mayor apertura económica e integración con el mundo.
¿Cuál sería el lugar de la Capital en semejante discusión sobre el "modelo argentino"? Es difícil pronosticarlo. Con los cambios en la población, la reformulación de la agenda política y económica de la Argentina en términos regionales, y el surgimiento de la Región Central como un nuevo núcleo de poder, su rol se verá sin dudas disminuido. Pero sobre algo no quedan dudas: si Argentina regresa a los 80, quienes más extrañarán los 90 serán los sectores medios porteños.
Junto con estos interrogantes de la nueva geografía política argentina, y su impacto en la forma en que se articulará la discusión política y económica de la próxima década, del Censo 2001 surgen consecuencias más inmediatas. En la última década no sólo se empobreció el país, sino que la Argentina pobre del norte creció vegetativamente mucho más rápido que la Argentina rica de la Capital. Lo que tiene consecuencias a nivel político-electoral: el próximo padrón mostrará que las provincias pobres son más influyentes que antes -aunque voten cada vez menos-, y cuando se recalculen los diputados por provincia disminuirán los porteños en favor de estas provincias.
Todo indica que la Argentina política sufrirá muchos cambios en los próximos años. En un contexto regionalista, la discusión sobre el proyecto de país que queremos los argentinos podría darse entre una provincia de Buenos Aires más "populista" y una región central más "liberal", aunque estos términos sean más propios del análisis político que de la realidad de los partidos en Argentina. Si el debate será parejo, o si los bonaerenses lo ganarán de antemano, dependerá de la visión y de la habilidad de los dirigentes de la Región Centro para construir un modelo político y económico alternativo al de la provincia de Buenos Aires.
Y la ciudad de Buenos Aires, la gran protagonista de la historia reciente, que engendró un gobierno nacional en 1999 y lo derrocó dos años más tarde, probablemente ya no volverá a ser tan influyente. Pero podría ser la mediadora decisiva en el futuro debate de la Argentina

Julio Burdman es Politólogo y economista, CEO de NuevaMayoria.com y Subdirector del Observatorio Electoral Latinoamericano. Email: julio_burdman@nuevamayoria.com

Julio Burdman
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Julio Burdman es Politólogo (UBA). Director del Observatorio Electoral Latinoamericano.
 
 
 

 
 
 
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